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Pedro Juan Rodríguez EsquerdoBiografía
Recuerdo a algunas de mis maestras como la señora Ramírez, maestra de inglés en quinto y sexto grado. Ella estimuló mi fascinación por la lectura, particularmente de aventuras. Como parte de nuestras contradicciones, nos hacía jurar la bandera de Estados Unidos todos los días, pero como maestra de salón hogar, nos enseñó muchas canciones de Rafael Hernández. En ese período adquirió mi padre uno de los tesoros que me servían para satisfacer mi curiosidad. La enciclopedia World Book, en inglés. Recuerdo leía tomo por tomo. Aprendí inglés y aprendí mucho sobre muchas cosas. Es en esa escuela que conozco uno de los poemas que aún me inspira y recuerdo con mucho cariño, Una Pregunta, de José Gautier Benítez. Jugábamos baloncesto y beisbol en la calle y luego en el terreno baldío de lo que es hoy el parque Luis Carcaño Alicea. No estuvo listo para nosotros. Perdíamos más tiempo rescatando la bola entre la maleza que lo que duraba el juego mismo. Pero nos divertíamos mucho. De ahí fuí la escuela intermedia Dr. José Padín. Crecía, aunque siempre era el menor en edad y tamaño de mi clase. La lectura de novelas de Julio Verne y todo lo que fuera aventura me consumía. Era el único estudiante a quien la bibliotecaria prestaba más de un libro a la vez. Recuerdo con cariño a muchos de mis maestros, en especial a mi maestra de inglés de séptimo grado, la señora Allende. Con la pubertad aumentó la cantidad y frecuencia de travesuras que hacía. En octavo grado conocí otro autor cuya obra siempre recuerdo, Gustavo Adolfo Bécquer. Sus bellas rimas. Me gustaba ya la música rock. La pieza que me ganó hacia el rock fue Black Magic Woman, de Santana. Finalmente llegué a la Escuela Superior Miguel Cervantes Saavedra. Allí conocí a Julia de Burgos, y esta vez fue una maestra de español, la señora Declet quien me enseñó a llamar maestro y maestra a los profesores, en vez de misis y mister. Tuve algunos excelentes maestros como el señor López Reyes, de Geometría y Algebra. Hoy día es compañero profesor de Ciencias Biológicas en el Recinto de Río Piedras de la UPR. La cantidad e intensidad de mi rebeldía aumentaron a pasos agigantados en este periodo. Cuestionaba todo en las clases, a veces viciosamente. Realmente los maestros tuvieron mucha paciencia conmigo. Faltaba con mucha frecuencia a mis clases, a veces más de 20 veces por semestre. Parece habian asuntos mas interesantes fuera del salón, o quizás menos aburridos. Pero a Geometría sólo falté sólo una vez en todo el año. En el curso de Algebra, que tomé en el verano entre tercer y cuarto año, no me ausenté. Recuerdo que el Director de la escuela quería tomara el crédito adicional que me faltaría con tal de que me graduara ese verano, sin importarle si tenía planes para mi futuro. Es un poco difícil pensar en esas cosas cuando se tiene quince años. En mi cuarto año no tomé curso alguno de matemáticas. Quería tomarlo un poco más suave, pues quería ser miembro de la directiva, pero aún así me gradué con un curso más de lo necesario. Fui electo Tesorero de mi clase, con un excelente equipo de compañeros de trabajo. Aquí hay una foto de la actividad de campaña para las elecciones en 1972 (recién cumplidos los 16 años): Solicité estudios universitarios a sólo La clase tuvo muchos logros, entre ellos el más que perdura es el anuario. Un documento revolucionario, que rompió todos los patrones de anuarios. Aprovechamos para hacer aseveraciones con un fuerte contenido social, sobre la guerra, la dignidad del ser humano, la pobreza, el hábito de fumar, la contaminación ambiental y de esperanza para el futuro. Presentamos un cuadro muy realista de la época y de la escuela. Esto fue logrado a pesar de la oposición del Director de la escuela y de varios maestros, pero con el apoyo de nuestros consejeros, los profesores López Reyes y Fajardo. Aproveché esta oportunidad para estudiar fotografía. El anuario fue entregado antes de que concluyera el año académico en mayo. Actividades posteriores, tal como la graduación y baile aparecieron en un suplemento que se entregó en julio de ese año. El orador de la graduación fue Jacobo Morales, quien estuvo inmejorable. Claro, el baile de graduación, gratuito para los 600 graduandos fue tremendo. Tocaron allí la Típica 73, Santos Colón, Roberto Rohena y su Apollo Sound y la Sonora Ponceña.a dos lugares, al Recinto de Río Piedras de la UPR y al Colegio Regional de Bayamón. Este último queda detrás de la escuela superior Cervantes. Me decidí por Río Piedras, porque sencillamente la admisión llegó antes. En ambos lugares solicité estudiar Ciencias Políticas. En mi primer año decidí correr para vocal del consejo de estudiantes de la Facultad de Estudios Generales, agraciadamente perdí las elecciones. Aquí una foto de propaganda, ya a los 17 años: En ese Primer año me interesó la Economía. El pelo aquí, en septiembre de 1973, ya estaba corto. Me cansé del pelo largo. Pero seguía rebelde, como hasta hoy, la única diferencia es que hoy cuento con un poco de menos pelo y creo que una mejor manera de canalizar esa rebeldía. En esa época mi bigote aún estaba incipiente. Pasé por muchos cambios de intereses. Fuí admitido a la UPR como estudiante de Ciencias Políticas. Aún así fui invitado a tomar la primera parte del curso de Algebra con Trigonometría durante el verano anterior al comienzo de mi primer año. Este era entonces un curso de año, que se reunía 5 horas semanales. Recuerdo me di de baja ese verano. Al comunicarle eso a mi padre me contestó "sabía no lo podrías hacer"... Parece eso quedó grabado en mi memoria, mas no en la de él. Años luego no recordaría haberlo dicho. luego la Biología y finalmente las Matemáticas. Volví a tomar la primera parte del curso de Algebra en el segundo semestre de ese primer año. Allí tuve un excelente maestro, ayudante de cátedra en aquella época, Cheo. Aún así no sabía que quería estudiar e intenté fuera la universidad la que decidiera por mí. Solicité a la Escuela de Arquitectura y a Naturales, sin embargo, como quiera, tuve que decidir yo mismo, pues fui admitido a ambos lugares. Aún conservo la carta de admisión de Arquitectura. Mi interés en Biología falleció irremediablemente al enfrentarme un profesor que no era el mejor del mundo y a la memorización absurda, pero necesaria para sobrevivir el segundo semestre del curso. El primer semestre había sido glorioso, con el estudio de procesos, como el ciclo de Krebs y de fotosíntesis. Me decidí por matemáticas no necesariamente porque me fascinaba esa materia, sino por que la veía como esencialmente la única área de estudio que no me cerraría las puertas para estudiar todas las otras cosas que quisiera. Tomé mi primer curso de cálculo el segundo semestre del segundo año, demostrando que no hay que comenzar a estudiar cálculo desde escuela elemental. No por mucho adelantar se llega mas temprano. ¿A dónde? Tomé mis cursos electivos en Física, Sociología, Arte, Música, Ciencias Políticas, Economía y Educación. Siempre tomé muchos créditos por semestre. El semestre que menos tuve fueron 17. Estudié también todos los veranos, pues me aburría de otra manera, tomé 10 créditos el último verano con tal de graduarme. Esto me permitó completar el bachillerato en tres años. Sin embargo no quería graduarme, a pesar de que sólo me hubieran faltado tres créditos para hacerlo (el segundo semestre de español de segundo año). Hice una prematrícula para el cuarto año con tres cursos de Física, uno de Filosofía, dos de Matemáticas y uno de Economía. Todavía conservo el programa que nunca registré, pues me gradué y comencé estudios graduados en matemáticas. Ese año completé todos los cursos para la maestría, y a pesar de tener una tesis esencialmente escrita, nunca la sometí. En mayo nació mi hija, Mariana. Creo que algo que me dijo Cheo me impactó. Me preguntó por qué hacía la maestría en matemáticas, si era por inercia. Aquí fue que emigramos para Washington DC, a laborar como peón del gobierno federal. Fue un año terrible, pero aprendí mucho, cartografía, computación y estadísticas, la realidad de la secretividad del gobierno federal y del trabajo entre cuatro paredes por 8 horas al día, al tenerse que levantar a las 5 am para tomar el primero de tres autobuses para llegar al trabajo a las 8 am. Con frío, con nieve, con lluvia, con viento. Ya al año siguiente comencé estudios en la Universidad de California en Santa Barbara. Este es un lugar paradisíaco, donde nació mi hijo Pedro Juan. Quería estudiar álgebra o análisis real, pero en cosa de un segundo, pedí hablar con el consejero del área de estadísticas. Y cambié. No me arrepiento.Completé primero una maestría en estadísticas y en contra de las advertencias de mi consejero, completé otra maestría en economía. En 1983 obtuve el grado doctoral en matemáticas especializado en estadísticas. De ahí nos regresamos por un año a Washington DC, esta vez a laborar como Asociado de Investigación en el Negociado del Censo. Esta fue una rica experiencia, al final de la cual me regresé a Puerto Rico. En noviembre de 1983, cuando visité a Puerto Rico luego de cuatro años de ausencia, sufrí un fuerte shock cultural. Ocurrió mientras mi padre manejaba hacia la UPR, en el medio del tráfico, violento, agresivo, inhumano. Era muy difícil soportar tanta violencia y agresividad en la carretera. Me sentía agobiado, desesperado, no podía respirar. Aún hoy día sólo tolero mínimamente la situación. Hoy día soy Catedrático de Estadísticas en el Departamento de Matemáticas del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. He tenido una amplia experiencia en el gobierno, en compañías privadas donde he tenido posiciones de cartógrafo, investigador, estadístico matemático, programador, consultor y maestro. Tuve la suerte de que una persona iluminada, entonces Decano de Asuntos Académicos, me diera la oportunidad de trabajar con su equipo. Mucho me enseñó y modeló allí. Hasta a escribir. Por cinco años estuve en esa oficina como Decano Auxiliar, luego Asociado y finalmente Decano Interino. La experiencia allí fue enriquecedora, fue una época de intenso aprendizaje con un excelente grupo de compañeros muy queridos, entre ellos, Eduardo, Idsa, Andrés, Marirosa, Soqui. El equipo y ambiente de trabajo eran insuperable. Aprendí la forma universitaria de trabajar. Luego de la jubilación del Decano, abandoné el Decanato para dirigir un proyecto de reforma educativa auspiciado con fondos federales. La experiencia aquí no fue tan agradable como en el Decanato. Así me decido a regresar a lo que en realidad me gusta. Lo que es mi pasión. La enseñanza. Además de esto fui estadístico en proyectos de evaluación de programas educativos y consultor de educación matemática y de uso de tecnología en la enseñanza. Tengo un interés particular en el aprendizaje y entendimiento de todas las materias, pero muy especialmente las estadísticas. Enseño cursos graduados y subgraduados, he supervisado tesis de maestría y he sido consultor en proyectos de investigación y tesis doctorales. Uso principios constructivistas en todos mis cursos y en talleres que ofrezco en las áreas de estadísticas, matemáticas, assessment, control estadístico de calidad y uso de la computadora en la enseñanza. Participé en la investigación, desarrollo y oferta de actividades de desarrollo profesional a maestros de matemáticas en su contenido, metodología de enseñanza y de evaluación. En el 1997 salió finalmente nuestro libro Estadística Descriptiva, donde hacemos uso de todos esos principios. Colaboro con diversos proyectos y agencias en y fuera de Puerto Rico tal como la Alianza Regional del Noreste y las Islas, con el fin de mejorar la enseñanza de matemáticas y ciencias. Participé en la preparación y edición de material curricular para el Departamento de Educación de Puerto Rico, así como en la revisión de su marco Curricular. También colaboré con el Consejo General de Educación en la preparación de Estándares de Matemáticas, de Ciencias, de Assessment y Profesionales para maestros de ciencias y matemáticas. Hoy día me dedico principalmente a desarrollar y promover el uso de la tecnología de computadoras en la enseñanza. Dentro de esta gama de intereses variados, tomé la decisión de regresar a hacer estudios formales en derecho. Estuve desde agosto de 2000 hasta mayo de 2003 estudiando en Syracuse University. Allí completé el grado de J.D. especializado en Propiedad Intelectual (patentes, marcas de fábrica, derechos de autor), Derecho y Tecnología (Policy, Computer and Internet Law), Derecho y Economía de mercado y Transferencia de tecnología. Fueron tres años de mucho trabajo, poco dormir, mucho frío, poco sol, muchos retos y no poca diversión. Pienso que el razonamiento estadístico y probabilístico me ayudaron mucho en estos estudios. De hecho, podría ver uno un juicio como una prueba de hipótesis, incluyendo la posibilidad de cometer error tipo I y tipo II. Realmente no acaba uno de aprender jamás...
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